El automóvil autónomo se aleja de la realidad

El automóvil autónomo se aleja de la realidad

Si oímos hablar a los ejecutivos de las grandes empresas o si leemos en los sitios de tecnología, el automóvil autónomo es inminente y es cuestión de meses para que los veamos circulando por las calles.

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Desafortunadamente la realidad es un poco menos optimista. Incluso las compañías más avanzadas en el tema aún requieren de que el piloto mantenga la vista en el camino y las manos en el volante para poder controlar el automóvil en caso de cualquier imprevisto. Y si bien a pesar de todo esto han habido accidentes, y algunos de ellos graves, la percepción general es que conforme se vayan puliendo los sistemas, debemos estar cada vez más cerca de que el humano no necesite intervenir.

Pero el sueño del vehículo autónomo aún se encuentra a años, si no es que a décadas de ser realidad de que los sistemas puedan evitar los accidentes de manera consistente. El profesor Gary Marcus de la Universidad de Nueva York (NYU) propone que estos expertos que dicen que el automóvil autónomo está a la vuelta de la esquina, pronto tendrán que aceptar una dolorosa realidad y es que aunque las apuestas son que estamos cerca de esto, en verdad podría ser que este sueño será visto hasta la próxima generación.

Y es fácil ver porque todos somos optimistas al respecto; En la última década, la inteligencia artificial ha dado pasos gigantescos en su avance y es entendible que pensemos que seguiremos con esta tendencia. Pero la inteligencia artificial requiere de cantidades masivas de información para funcionar como se espera, y que esta información contenga todos los escenarios que el algoritmo se pueda encontrar. Por ejemplo Google Images, la aplicación de Google es extraordinaria reconociendo objetos como rostros o animales, y esto se debe a que tienen bancos de información enormes donde el algoritmo tiene suficientes elementos para saber si una nueva imagen corresponde a un grupo dado.

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Pero una vez que vamos más allá el asunto se complica, ya que una vez que entramos a la dimensión de movimiento, el mismo algoritmo que identificó correctamente a un perro, cuando éste se encuentra en movimiento, comienza a identificarlo como un simio, o una comadreja según sea el cuadro de la imagen que está procesando. Y en este caso solo estamos hablando de pequeños cambios en la iluminación de un objeto, mientras que en el mundo real, la inteligencia artificial tendría que lidiar con miles de estímulos cada segundo.

El profesor Marcus argumenta que aún es muy pronto para saber si podremos solucionar estos problemas, para él los vehículos autónomos “son un experimento del que no sabemos la respuesta”. Nunca hemos podido automatizar un proceso a este nivel, ya que no solo es identificar objetos familiares y seguir algunas reglas como todo mundo se imagina. Constantemente nos encontraremos con nuevas situaciones y esas no son la fortaleza de la inteligencia artificial.

Los datos de los accidentes que han tenido los vehículos autónomos, muestran todos que en cada caso ha habido alguna situación inusual. En un accidente en 2016 de un Tesla, el vehículo se impactó contra la parte posterior de un tractor blanco, ya que confundió la altura, el color y los reflejos del sol con el horizonte . En Marzo de 2018, un vehículo autónomo de la compañía UBER atropello a una mujer que caminaba con su bicicleta que cruzaban de manera ilegal la calle. El software no supo identificar a la mujer, marcándola como un objeto desconocido, un vehículo y finalmente como una bicicleta mientras realizaba los cálculos de cómo responder, finalmente el automóvil decidió ignorar el objeto ya que no supo distinguir que era.

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Y si bien estos accidentes parecen casos extremos y situaciones que ningún ingeniero podría haber predicho. Pero casi todos los accidentes de tránsito involucran alguna circunstancia imposible de predecir, y para los vehículos autónomos siempre se encontrarán con cualquier escenario como si fuera una nueva situación. Esto nos lleva a que con el tiempo, los accidentes no dejarán de ser menos comunes y tampoco serán menos letales. Los reportes de avances en este sentido nos dicen que lo que antes era un claro progreso constante, se está convirtiendo en una línea plana.

Por su parte, los defensores de los avances de la inteligencia artificial proponen que el problema no radica en perfeccionar la tecnología para que pueda resolver todas las posibles situaciones, si no en reducir las situaciones que la inteligencia podría encontrar. Es más fácil educar a las personas a que sean consideradas y sensatas que una máquina que aprenda a lidiar con objetos impredecibles e irracionales.

Mientras que todos estos argumentos son tomados en cuenta y analizados, el tiempo se nos escapa y el automóvil autónomo cada día se ve más lejano.

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